Hola guapísima!!

Supongo que ya lo sabes, pero aún así a mí me gusta decir las cosas… Eres una de las clientas más especiales que tengo, en el poco tiempo que nos conocemos me has transmitido mucho, y me encantan esos cafetitos que hacemos de vez en cuando. Eres una persona especial, muy especial, de esas con las que conectas, y cada vez que te veo me alegras el día. Así que… me hizo muchísima ilusión cuando Manel me propuso un proyecto personalizado para tí.

La pieza que tienes en tus manos es el lugar ideal, tu lugar ideal, mar, arena, sol…. y un faro. Es una pieza única, que sólo tendrás tú, y en la que hemos estado colaborando los dos durante las últimas semanas. Hoy quiero contarte un poquito más sobre este regalo, para que veas cómo está hecha, y para que este texto te quede de recuerdo para siempre.

Todo empieza con el dibujo en un círculo de vidrio transparente de las líneas que compondrán la imagen. Aquí puedes ver cómo se fue formando el paisaje.

Una vez que está acabado el dibujo va al horno para una primera cocción, necesitamos fijar las líneas antes de empezar a pintar. Es un horno especial para trabajar con vidrio, sube a temperaturas de más de 800ºC.

Una vez sale del horno empezamos a pintar. En este caso además de me ocurrió incrustar arena de la playa de verdad, en este caso es arena del Delta de l’Ebre. Fíjate cómo va tomando forma.

Esta es la parte más complicada, hay que ir con mucho cuidado de que los colores no se mezclen, y de no tocar la arena. Es un proceso lento. Voy aplicando color y me espero unas horas a que se seque, y luego aplico el siguiente color. Es la forma de garantizar que cada color se queda en su sitio.

Algo salió mal en el primer intento, y aprovechando que repetí todo el proceso decidí quitar la nube, ¿por qué? porque creo que no eres una persona a la que le peguen los días nublados. En esta foto ya la tenemos la pieza a punto de irse al horno, con casi todos los colores aplicados, y sin nubes, sólo luz.

Cuando están todos los colores secos le doy la vuelta, y con mucho cuidado la apoyo en un círculo blanco de vidrio del mismo tamaño. Y entonces llega la segunda horneada, ahora sí a máxima temperatura. Queremos el vidrio se vuelva líquido, con una textura parecida a la miel. Al enfriarse ambas placas de vidrio se habrán fusionado, y quedará una pieza única con el dibujo atrapado entre dos capas.

Te enseño cómo quedó acabo, y te dejo también una foto del momento en el que quedamos para que Manel viera el trabajo final. Espero que te haya gustado este regalo que Manel ha preparado con tanto cariño. Aprovecho para enviarte un abrazo fuerte y desearte un gran 2018.